El proyecto de la Unión Europea se sustenta sobre unos pilares históricos y culturales de los cuales no debemos renegar, importantes lazos históricos entre los diferentes pueblos de Europa. Este organismo supranacional debe tener como función favorecer la cooperación y la defensa de los interés de los diferentes países europeos en igualdad. A raíz de esta premisa, defenderé una postura altereuropeísta, ya que comparto totalmente la filosofía del proyecto europeo pero discrepo en como se ha llevado a la práctica sobre todo en los últimos años. La UE debe defender siempre la dignidad y los derechos de sus ciudadanos, a diferencia de como ha hecho la Troika en los países del sur atacando gravemente el bienestar social, que debe acompañar a cualquier democracia consolidada, por priorizar los intereses de las grandes finanzas. Esta despiadada política de austeridad ha contribuido a que Europa se convierta en algo así como un avión con clase business en el norte y con clase turista en el sur.
Desde mi punto de vista la Unión Europea necesita un gran cambio que la aleje del lobbismo, que se superpone a los intereses de la mayoría, y que apueste por el progreso, la sostenibilidad (tanto económica como ecológica) y, sobre todo, por la dignidad de sus ciudadanos protegiendo el bienestar social, los servicios sociales, el empleo y la vivienda digna.
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