Bien
es sabido por todos los españoles que Cataluña siempre ha mantenido
una relación muy peculiar con el resto del país. Podemos
remontarnos al siglo XVII, en el año 1640, cuando tuvo lugar la
Sublevación de Cataluña, también conocida como la Guerra de los
Segadores, protagonizada por campesinos y segadores que, cansados de
los abusos del Ejército Real, desplegado en la región por la Guerra
de los Treinta años por la Monarquía Hispánica, decidieron
sublevarse en favor de los franceses asesinando al virrey de Cataluña
el Conde de Santa Coloma.
No
obstante en este artículo pretendemos centrarnos en la relación
reciente de Cataluña con el Estado español desde la puesta en
marcha en 2012 del proceso soberanista catalán. La semilla de este
plan secesionista de la Generalitat se encuentra en el fracaso del
intento del gobierno tripartito, formado por PSC-ERC-ICV/EuiA,
(2003-2006) por lograr una mayor autonomía para Cataluña a través
de un estatuto que fue declarado inconstitucional en 2010 por una
sentencia del Tribunal Constitucional. Tras el fracaso del Estatut
CiU volvería a tomar las riendas de la Generalitat en las elecciones
autonómicas del 2010 incluyendo en su programa “el derecho a
decidir” que tensaría la cuerda con el gobierno central durante
toda su legislatura. En 2012 Artur Mas convocará unas nuevas
elecciones autonómicas a fin de obtener más escaños con los que
lograr mayor maniobrabilidad de cara al proceso soberanista. Las
urnas, sin embargo, contendrían menos votos de los que esperaban el
señor Mas y la cúpula de Convergencia i Unió quedándose la
formación nacionalista en 50 escaños frente a los 62 obtenidos en
2010. Pese a perder CiU fuerza en el Parlament, el proceso
soberanista continuó con la formación del Pacto Nacional por el
Derecho a Decidir y la Asamblea Nacional Catalana que persiguieron en
los siguientes dos años la convocatoria de un referéndum sobre la
independencia de Cataluña que recibiría mucho apoyo ciudadano en
las sucesivas manifestaciones de las diadas catalanas del once de
septiembre destacando la cadena humana del 2013 que contó con una
alta participación.
Finalmente
el referéndum se materializaría el 9 de noviembre de 2014 con dos
preguntas: ¿desea usted que Cataluña sea un Estado? En caso
afirmativo, ¿quiere que sea independiente? Los resultados
reflejarían un apoyo del 81% al “SÍ-SÍ” mas con una
participación muy moderada, 2,3 millones de catalanes frente a los
3,65 que participaron en las Elecciones Autonómicas del 2012. Pese a
todo la consulta soberanista no tuvo consecuencias notables y el
independentismo en los meses posteriores perdió apoyo, superando el
“no” a la independencia al “sí” por un 3,9% de ventaja según
una encuesta del CEO realizada en marzo de 2015¹.
Entre
todas estas turbulencias sobre la relación de Cataluña con el resto
de España deberán aportar diferentes puntos de vista nuestros
autores. El debate gira en torno a las siguientes cuestiones: ¿Debe
convocarse un referendúm sobre el futuro político de Cataluña si
así lo reclama una mayoría ciudadana? O bien, ¿no cabe la
posibilidad de celebrar ningún tipo de consulta sobre la
independencia ya que va en contra de la Constitución Española y es
ilegal?
-Opiniones de nuestros colaboradores:
Gonzalo Requejo (el Centro Próspero)
el imperio de la ley y el estado de derecho.
En un estado democrático de derecho, el demócrata es el cumple las leyes y las reglas de juego
no el que se las salta y cada parlamento hace sus políticas con sus competencias, por lo tanto al igual que Cantabria no puede salir de la OTAN y Valladolid no puede declarar la guerra EEUU, el Parlament de Cataluña no tiene la competencia para hacer un referéndum, sino que la competencia la tiene el estado central como pasa en todos los países occidentales, pero los partidos independentistas, en vez de respetar la democracia han preferido llevar el debate a donde les interesa, escondiendo con una gran cortina de humo la corrupción, su gestión y su incompetencia política al frente de Cataluña(dicha CA ha perdido su posición económica hegemónica a favor de Madrid, debido a los disparates nacionalistas), sin embargo, y a pesar de que CIU y ERC hayan intentado sistemáticamente imponer el pensamiento único y eliminar de la sociedad todo aquello que no les gusta, un gobierno constitucionalista liderado por C ́s esta mas cerca que nunca.
Y ese gobierno llegará, llegará un gobierno a Cataluña que no tenga como principal objetivo saltarse la ley y que piense en todos los catalanes y no solo en los independentistas!
Pedro Blanquer
traducida como “gobierno” o “poder”. Si describo aquí su significación etimológica no es para
lanzar ninguna utopía, sino para reflexionar sobre una democracia adolescente.
Es evidente que hay una progresiva corriente de catalanes que comienzan a ver a España como
una realidad administrativa ajena a Cataluña, no sé cuantos y no quiero debatir en cuestiones
numéricas, pero dibujar una “V” entre la Diagonal y la Gran Vía no se hace entre tres o cuatro.
Existiendo tal demanda, las autoridades políticas desde Madrid deben dejar de atrincherarse
tras pantallas de plasmas, olvidar el intento de “españolización”, eludir su pasividad y enfrentarse al conflicto antes de que Cataluña se vaya por completo (no institucionalmente sino en su sentido original, en su sentido patriótico, sentimental; en su sentido, como diría Castells “reterritorial”).
No poseo fórmulas mágicas, pero para mí es indispensable un acercamiento, un diálogo y propuestas para conseguir un apretón de manos. Pero como los políticos pecan de ser pertinaces y no de ser pertinentes; el referéndum, guste o no, es una herramienta democrática que podría ser la clave para dar respuesta a este conflicto tal y como ha hecho David Cameron con Escocia (parece de broma que un partido conservador nos dé lecciones de democracia).
Y, para los del argumento de la inconstitucionalidad: muchas veces no se trata de cuestión de
Constitucionalidad, sino de interés político (he aquí los cimientos del Art. 135 de nuestra Carta
Magna).
En contra de lo que se piense, el camino hacia el soberanismo catalán no ha terminado. La primera
fase se planteó como un reto para verla correlación de fuerzas entre el Estado y el Gobierno catalán y los separatistas. Pero la segunda fase comienza ahora, cuan el PP está debilitado, hay una elecciones, el parlamento será muy fragmentado y los ayuntamientos van a cambiar de signo. Si de los nuevos partidos que ocupen el Congreso alguno apoyara el independencia catalana esto sería un caos.
Por otra parte, el presidente catalán, Mas, ha pedido apoyo a los inmigrantes, que en Cataluña son
muchísimos, a cambio de ventajas y de obtener posiciones sociales más relevantes que las actuales. Lo malo de esto es que entre los inmigrantes están los de religión musulmana y, con todos los respetos, ese apoyo de Mas puede desembocar en un pozo del que no sabremos cuál es el fondo, dado que algunos de los ciudadanos que se han marchado de España para enrolarse en el IS han salido de Cataluña. Juego muy peligroso el de Mas y los separatistas.
La desfachatez del 9-N, el mayor desgobierno de la Generalidad de Cataluña y la corrupción de los Pujol han condenado al vacío todo el proceso secesionista. Por esos motivos, actualmente en Cataluña es minoría el ser independentista, ya que los catalanes han recuperado el “seny” que les caracteriza. Sin embargo, las mentiras, la demagogia y la manipulación del separatismo han pasado factura a la sociedad catalana, creando fuertes divisiones entre los catalanes, algo inaudito en cualquier sociedad abierta, plural y realmente democrática. Por ello, las próximas elecciones municipales del 24 de mayo marcarán un antes y un después en la política catalana, porque veremos caer estrepitosamente a los partidos independentistas de Cataluña.
Constitucionalidad, sino de interés político (he aquí los cimientos del Art. 135 de nuestra Carta
Magna).
Nacho Vargas
fase se planteó como un reto para verla correlación de fuerzas entre el Estado y el Gobierno catalán y los separatistas. Pero la segunda fase comienza ahora, cuan el PP está debilitado, hay una elecciones, el parlamento será muy fragmentado y los ayuntamientos van a cambiar de signo. Si de los nuevos partidos que ocupen el Congreso alguno apoyara el independencia catalana esto sería un caos.
Por otra parte, el presidente catalán, Mas, ha pedido apoyo a los inmigrantes, que en Cataluña son
muchísimos, a cambio de ventajas y de obtener posiciones sociales más relevantes que las actuales. Lo malo de esto es que entre los inmigrantes están los de religión musulmana y, con todos los respetos, ese apoyo de Mas puede desembocar en un pozo del que no sabremos cuál es el fondo, dado que algunos de los ciudadanos que se han marchado de España para enrolarse en el IS han salido de Cataluña. Juego muy peligroso el de Mas y los separatistas.
Erik Encinas
Un proceso condenado a la nada
La desfachatez del 9-N, el mayor desgobierno de la Generalidad de Cataluña y la corrupción de los Pujol han condenado al vacío todo el proceso secesionista. Por esos motivos, actualmente en Cataluña es minoría el ser independentista, ya que los catalanes han recuperado el “seny” que les caracteriza. Sin embargo, las mentiras, la demagogia y la manipulación del separatismo han pasado factura a la sociedad catalana, creando fuertes divisiones entre los catalanes, algo inaudito en cualquier sociedad abierta, plural y realmente democrática. Por ello, las próximas elecciones municipales del 24 de mayo marcarán un antes y un después en la política catalana, porque veremos caer estrepitosamente a los partidos independentistas de Cataluña.
Pedro Jiménez
La cuestión catalana es un problema político que no se ha sabido resolver de forma diplomática. Lo más justo y digno para España es que la elección de la independencia de Cataluña sea elegida por los propios catalanes. En lugar de ello el gobierno español se centra más en refugiarse detrás de las leyes sin resolver con diálogo una causa política que ha derivado en problema social. Pues ahora Cataluña es una comunidad infravalorada por muchos españoles que ignoran su situación. Por desgracia ha tenido que ocurrir un accidente aéreo para ver juntos a Mas y Rajoy, ya que el presidente del gobierno ha decidido acudir a la Justicia antes de resolver el conflicto diplomáticamente. Lo que hemos pensar no es si el camino de Mas es acertado, sino reflexionar qué clase de Constitución tiene España que impide que los catalanes ejerzan su derecho al voto para decidir si quieren seguir siendo españoles. Mientras este conflicto se seguirá acrecentando sin soluciones y se seguirá sin dar un ejemplo de democracia, como por ejemplo hizo Reino Unido con el caso de Escocia.
Sicker
Más allá de hablar de democracia y de los límites de esta, de Constituciones, de soberanía, de Corona, de respeto o incluso de lealtad y unidad, valores que salen cuando conviene y se olvidan cuando no benefician al discurso de cada cual, yo quiero resaltar una sola palabra: libertad. La libertad es la que dicta que un pueblo pueda decidir si quiere ser español o catalán, si quiere hablar castellano o su propia lengua, si quiere tener de jefe de Estado a un rey dinástico o a un presidente electo, es la única y máxima garantía de que todo puede funcionar. Si se olvida que todas las personas en este mundo, dentro de un país sano moralmente, deben tener no solo el derecho, sino la obligación, de desear profundamente lo que tienen y si no luchar por cambiarlo, hemos perdido absolutamente el norte.
La lucha de Cataluña por la independencia no la dirige Artur Mas, ni Junqueras, ni nadie. Ellos solo son instrumentos del pueblo, y si estos los votan como canalizadores de su pensamiento, es que el deseo independentista está más anclado de lo que parece. Si no se les deja votar, se pierde el sentido de las autonomías, de reconocer que Valencia no es Madrid. Esto no es la Edad Media, ya no hay Reinos de Castilla y Aragón, no hay orgullos que mantener. Ahora debemos buscar una España formada por gente que desea ser española, y, para garantizarlo, es menester que voten, que se vote todo, que se cree, de una vez, un sistema consensuado, en el que esté quien desee estar. No se puede mantener un país moldeado desde la duda. Desde el momento en el que, para mantener unidos dos elementos, necesitas aplicar una fuerza, significa que nunca fueron creados para estarlo. Comprobemos si Cataluña es España, no es tan difícil.

Independencia?
ResponderEliminarSi profundizamos en el problema catalán y esa, siempre impuesta palabra, podremos observar un detalle que a muchos se les escapa, ¿sabe alguien que significa esta independencia? ¿Alguien de sus partidarios ha explicado con cifras reales sus pros y sus contras, o sus muchos perjuicios para los habitantes de esta comunidad.
La respuesta es No, y el que intenta contradecirlos, lo apartan.
La mayoría de la población, no saben lo que están pidiendo, se dedican a repetir consignas machacantes lanzadas al aire por los partidos que están ahora en el poder, y llamo poder al que tiene el control de los medios en Cataluña, el que de forma directa y descarada, manipula la información, ofreciendo desinformación, que manipula los debates, ya que en el mejor de los casos, es un tres partidarios contra uno que no, y en la mayoría ni esa persona en contra, está presente.
Es una constante y machacante cantinela, que ofrece como la gran panacea esa palabra, es la cura de todos los males… es el nadar en la abundancia nada más firmar ese papel… pero realmente que se esconde detrás… el expolio real de unos dirigentes políticos que se han enriquecido a costa de todos los catalanes de bien, y que son los que gritan hasta quedarse afónicos, o hasta llorar con lágrimas de cocodrilo, que Madrid nos roba, intentando esconder tantos y tantos casos que han salido a la luz, y los que deben quedar por salir, ya que el miedo que ellos tienen, es que gobierne en Cataluña, un partido de los llamados nuevos, en término despectivo, y que serán a corto plazo los que destaparán todos los casos de corrupción que han hecho grande no a esta comunidad, si no a unas familias concretas, que con ese dinero y esa cantinela, lideran y quieren seguir haciéndolo la opinión de las masas y sus bolsillos.
Si la unión hace la fuerza, la desunión o la ruptura… nos hace débiles y más vulnerables.