Dentro de mi habitual línea, no puedo ni podré nunca estar de acuerdo con medidas propagandísticas basadas en regalar a la población un sustento por el mero hecho de encontrarse en una situación difícil.
No considero que la forma correcta de reinsertar a alguien en la sociedad sea otorgarle la salvación sin pasar por un proceso de adaptación que haga entender a la persona la necesidad imperiosa de ser útil. En este país hay mucho desempleo pero también muchos de esos parados no tienen formación alguna o, si la tienen, es básica o su planteamiento de cara a introducirse en el mercado de trabajo es deficiente. Eso es lo que se debe cambiar, y no sustentar malas estrategias con colchones de solidaridad mal entendida.
Evidentemente, no puedo diferenciar en exceso mi opinión de la medida del PSOE de la de Podemos, y no voy a entrar a valorar la del PP. La de Ciudadanos, sin embargo, propone algo novedoso, que es ayudar al trabajador, dignificando y compensando su labor. Hay una gran diferencia entre equilibrar prestaciones y remuneraciones, como desean hacer ellos y, simplemente, eliminar la idea de que alguien, para cobrar, debe ofrecer algo. Perder ese concepto no puede traer más que perjuicios.
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